Noche fría
de otoño. Paseo largo, interminable. Hojas caídas por el suelo. Las manos
apretadas y congeladas dentro del bolsillo. El gorro rosa en la cabeza. Soledad
en esa calle. Yo caminaba lenta, estaba cansada. El lugar no estaba muy
alumbrado, la verdad, de día era precioso, y de noche también, pero en compañía,
cosa que yo no tenía.
-Sandy.
Me
quito los auriculares, suena esa canción, mi canción. Miro para atrás, y esta
Angie, si, ella, mi mejor amiga desde hace dos años, ya casi tres.
-Vengo
corriendo detrás de ti, y no me haces ni caso.
-Lo
siento, escuchaba música.
-Te has
dejado las llaves de tu casa.
-Lo
olvide por completo, últimamente tengo la cabeza en otra parte, muchísimas
gracias.
-De
nada, para eso estoy.
-Después
de una larga tarde contigo, no tengo nada más que contar.
Y Angie
suelta una gran carcajada, la verdad, yo no soy tan risueña.
-Pues
nada, mañana nos vemos.- Y me suelta un beso en la mejilla.
-Chao.-Digo
en voz baja.
Vuelvo
a colocar los auriculares sobre mis orejas, la canción ya acabó, ahora suena
otra inglesa, que en estos momentos no me gusta, la paso.
Retomo
el paso, cada vez siento que voy más deprisa, siento una rara sensación de
odiar esa soledad y a la vez agradarme, un tanto indescriptible.
Llevo
mi mochila con mi cámara Canon, mi amada cámara; después de una larguísima tarde
de fotos con Angie, estoy reventada, y solo son las ocho de la tarde.
No me
apetece nada, estoy desganada, no entiendo que me pasa.
De todos
los caminos siempre cojo el mas difícil, él, él era el más difícil de todos, y
decidí cogerlo, y ahora estoy aquí pensando en si de verdad quiero o no quiero
olvidarlo. No tengo nada claro. Me mente es un cúmulo de dudas, preguntas. Solo
se que lo estoy pasando mal, que cuando oigo su nombre mi mente se vuelve loca,
y mi cuerpo responde de manera rara, me sale esa sonrisa, esa tan famosa, y me
sonrojo; es muy desagradable. Hay noches, bueno, en la mayoría de noches pienso
en el, cuando despierto y veo que todo es mentira, una grande tristeza recorre
mi cuerpo de punta a punta.
Es que
recuerdo cada momento, cada palabra, cada gesto, cada situación, y eso que ya
han pasado seis meses, pero no puedo hacer nada, lo recuerdo sin mas, es
involuntario.
Ya
estoy en casa, en la plaza, casi en la puerta, en la puerta de mi Bungalow de
dos plantas más cochera, hace poco que vivimos ahí, hace muy poco, mejor dicho.
La verdad es que me encantaba ese lugar, estaba céntrico, me daba sol cuando
tenia frío por ese amplio ventanal, bueno, me gustaba.
Agarro
la llave con mis dos manos, y paso, paso el pequeño jardín, como el de todos
mis vecinos, y llego a casa, dejo la mochila en la habitación y me tiro al sofá,
necesitaba estar sola en un lugar calido.
Suena
el teléfono, el horrible ruido de los fijos de toda la vida, es muy
desagradable, así que voy corriendo ha cogerlo.
-¿Si?
-Sandy,
soy yo.
-¿Y
quien es yo?
-Angie,
¿quien va a ser si no?
Me río
para no dejarla mal y ella continúa hablando.
-Tengo
llamadas gratis en el fijo y me aburro, no se si piíllas la indirecta directa.
-Pues
si, la pillo, la verdad. Y bien, ¿de que quieres hablar?
-Pues
de todo, de ti, de mi, de todo.
-Si ya
te lo he contado todo. Y creo que tu a mi también.
-¿Has
hecho los deberes para mañana?
-No, la
verdad.
-Hazlos,
se que últimamente no estas bien, pero esto es importante, las notas son
importantes, ¿o que quieres que luego tu madre no te deje salir?
-Vale,
ahora los hago. Necesito fumar, ¿te acuerdas en que parte de la habitación dejaste
el paquete escondido cuando entro mi madre y casi te piílla con el mechero?
-Fue
muy bueno, me puse nerviosísima.
-Si, y
si te llegan a pillar nos la cargamos, ya sabes que para mi madre eres una mas
de la familia.
-Ya,
pero no nos pillo, es lo importante.
-Bueno,
¿y donde está?
-Entre
tu colchón y el suelo, en la caja de zapatos amarilla que se ve.
-Si, lo
veo.
-De
nada.
-Gracias.
Y las
dos reímos sin motivo como solemos hacer normalmente.
-Cuidado
que no te pille tu madre fumando en casa.
-Lo
se.- Comento mientras me enchufo el cigarro y tiro el humo. Y después añado.-Me
apetecía muchísimo.
-Estas viciándote.
-¿Qué mas
da?
-Pues da,
eso es perjudicial para ti.
-Me lo
dejare, no te preocupes.
-Bueno
te tengo que colgar que mi madre me llama para cenar.
-Si, la
mía llegará en poco tiempo, me hago los ejercicios y me acuesto, estoy
reventada.
-Venga,
adiós.
-Buenas
noches.
Suenan
unas llames en el exterior me pongo muy nerviosa, abro el libro corriendo, me
doy cuenta de que el cigarro está encendido y apoyado en el cenicero.
-Hola,
ya estoy en casa.
Corro,
tiro lo que queda de cigarro por la ventana, por suerte cae al jardín del
vecino, pero, ¿Qué hago con el cenicero? Se escucha como se suben las
escaleras, y no tengo mas remedio que meterlo a un cajón, y sentarme, luego ya
me las apañare para sacarlo de aquí.
-Hola
mamá.
-Hola,
¿no ha llegado tu padre?
-No, todavía
no, ¿Qué hora es?
-Ya son
las diez.
-¿Ya?
Estoy reventada.
-Venga
acaba esos ejercicios. ¿Dónde esta James?
-No lo
se, déjalo, estará en la biblioteca estudiando, no creo que tarde mucho en
venir, sabes que siempre dice que la universidad es muy difícil.
-Vale,
voy a preparar algo de cenar.
-Vale.
Me
dispongo ha hacerme los pocos ejercicios que ha mandado a toda prisa. Solo son
cuatro, pero creo que lo mejor será no salir nunca más los miércoles por la
tarde, los jueves hay instituto.
De momento me está gustando ^^
ResponderEliminarDeberías corregir un par de faltas por ahí pero por lo demás está perfecto :D